Imaginemos un camión que sale con su carga de una planta de helados. Al finalizar el viaje, bajan la mercadería. El inspector revisa el registro del termógrafo y dictamina: "-Esta carga perdió la cadena de frío. No la puedo recibir." – mientras el chofer se pregunta qué pudo haber sucedido. En efecto, gracias a un instrumento que registra en forma continua la temperatura dentro de la bodega, es posible determinar si se mantuvo o no la cadena de frío. Sin embargo, este control no evita que la mercadería, con el costo que ello implica, vaya a descarte total. Una cosa es el registro de la información y otra bien distinta es en qué momento se dispone de esta información.
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